A partir de un editorial del diario El Mundo, se recogen algunos factores que frecuentemente se utilizan para descartar que explote la burbuja inmobiliaria en España
Buscamos analizar los factores que se mencionan con frecuencia a la hora de garantizar un volumen estable y relevante para la demanda de pisos en España y que hacen del estallido de la burbuja algo poco probable. Estos factores son la inmigración, la demanda de segunda residencia y las ventajas sobre otros activos de inversión (Bolsa).
En el caso del factor de la inmigración.
Sin duda, un millón de inmigrates y contando el efecto llamada que está teniendo lugar como consecuencia de la nueva regularización de inmigrantes anunciada por el Gobierno (el número de inmigrantes que se están empadronando ha aumentado más del 50% en ciudades como Valencia y Málaga desde este verano) representa una variable relevante para la vivienda.
Podemos pensar que ese millón de inmigrantes no puede comprar un vivienda en España a los precios actuales de mercado. Un factor que influye en esto último es que estos inmigrantes deben enviar remesas importantes de fondos a sus familias todavía en origen y su capacidad de ahorro está mermada por los tipos de trabajos a los que puede acceder (muchos de ellos no estables). Respecto a la inmigración hay que pensar en un grave problema social a solucionar, más que un potencial para el mercado de la vivienda a corto plazo. El peligro del estallido de una burbuja inmobiliaria en España quizás tenga mucho que ver con la posible solución de este problema. Aquí la política de vivienda del Gobierno puede ser decisiva. Quizás haya que empezar por crear unas condiciones favorables para que los inmigrantes puedan acceder a la compra de la pisos o a un mercado de alquiler con garantías para inquilinos y propietarios que absorba un gran número de viviendas vacías y únicamente rentables desde la perspectiva de sus expectativas de revalorización y especulación. Estas viviendas vacias constituyen, además, un derroche social.
La importancia de la demanda de viviendas asociada la inmigración puede ser clave, pero a corto plazo no puede citarse como una variable relevante para contrarestar los efectos de una burbuja inmobiliaria, máxime sin una política gubernamental activa.